Revista “Educar y Orientar” nº 9

Revista "EDUCAR y ORIENTAR nº 9" .

En este número de la revista "EDUCAR y ORIENTAR" os ofrecemos artículos de debate y opinión en torno a la Acción tutorial.

LA ACCIÓN TUTORIAL A DEBATE: NUEVAS PROPUESTAS Y MEDIDAS.

Autor: Jesús Prieto González jesusprigo@gmail.com Antiguo orientador y profesor colaborador del IES Parque Goya de Zaragoza.

Abordar la situación actual de la acción tutorial en nuestro sistema educativo, supone asumir de alguna manera un concepto integral de la educación, que forma parte de la función docente.

La acción tutorial desde sus inicios ha constituido una tarea diaria del profesorado, pero ha sido en los últimos tiempos, a raíz de un creciente desarrollo de la legislación educativa en todo el territorio nacional, y desarrollada en las diferentes comunidades autónomas, cuando ha empezado a cobrar verdadera importancia.

Las  demandas actuales  requieren el establecimiento, por parte de los profesionales de la educación, de un proceso de formación que permita conseguir unos de los objetivos básicos de la acción tutorial: el desarrollo integral del alumnado desde una perspectiva curricular, personal y social. Esto significa no solamente desarrollo cognitivo, sino también  emocional o moral. La finalidad es formar personas para que puedan convivir en paz. Pero esto requiere de un trabajo en equipo en el que participen los servicios de orientación, tutores, profesorado, alumnado, institución educativa, familias y otros agentes sociales.

Por tanto, nos encontramos ante una primera dificultad relacionada con la formación inicial y desarrollo profesional del perfil docente: que no siempre se ha tratado con la rigurosidad y extensión requerida. Se hace necesario dar mayor  protagonismo a la formación universitaria, en la que se incluyan las competencias específicas del tutor o tutora.

Si nos centramos en la educación obligatoria, la función tutorial es el eje de todo el proceso formativo, el elemento clave que contribuye  a lograr una verdadera igualdad de oportunidades. Y esta va de la mano de la función orientadora. Ambas se podrían definir como un proceso dirigido a favorecer en el alumnado su desarrollo integral, facilitándole, el conocimiento del mundo y de sí mismo, el tránsito de unas etapas evolutivas a otras, la relación con los demás, así como encontrar su propio espacio en el mundo. Pero también a desarrollar el espíritu crítico, que impulse la convivencia y que los haga más autónomos y solidarios.

Compartiendo algunas de las premisas de las nuevas disposiciones legales, observamos como pierden importancia los aspectos pedagógicos, emocionales o de desarrollo personal del alumnado en favor de los contenidos curriculares.

El planteamiento legal fijado por los legisladores, en ocasiones no tiene en cuenta los diferentes contextos educativos. A pesar del esfuerzo de los docentes, existen muchas dificultades en los centros que no son contempladas por la legislación: la falta de motivación de los profesionales, realidades socio-económicas adversas, carencias en lo que respecta a la planificación, ausencia de tiempo para abordar la excesiva carga burocrática y poder desarrollar todos los  aspectos contemplados en el Plan de Acción Tutorial.

Otra de las dificultades añadidas tiene que ver con la participación de los servicios de orientación psicopedagógica de los centros, como un recurso de gran utilidad para su planificación, desarrollo y evaluación. La realidad es que existen diferencias en la atención de los equipos de orientación en Primaria dependiendo de la Comunidad Autónoma en la que se desarrolla. Mientras que en algunas comunidades disponen de un orientador por centro (Castilla La Mancha), en otras como Madrid, el orientador comparte su trabajo en tres o más centros. En los centros de secundaria la situación es bien distinta, ya que estos  cuentan con un departamento de orientación estable compuesto por un orientador u orientadora.

Con la LGE de 1970 se concede por primera vez rango legal a la tutoría, pero es precisamente con la LOGSE 1990 cuando se reconoce la tutoría y la orientación, como parte de la función docente y establece el derecho del alumnado a recibir orientación académica,  psicopedagógica y profesional. Con el Real Decreto 82/1996 la acción tutorial se convierte en agente de coordinación docente encargado de atender e integrar a los alumnos con dificultades de aprendizaje. La LOE (2006)  establece como una novedad la inclusión del Plan de Orientación y Acción Tutorial en el PEC así como la prescripción de incluir acciones concretas que impliquen a familias, profesores y alumnos. Con la implantación de la LOMCE (2013) apenas se aportan cambios y ha correspondido a las administraciones educativas de las diferentes comunidades autónomas la incorporación de nuevas iniciativas.

A lo largo de todos estos años se han publicado numerosos manuales, libros, guías didácticas, y diversos materiales que han facilitado de alguna manera el trabajo de los tutores y tutoras. Sin embargo hay algunos interrogantes que nos debemos plantear en una sociedad en continua evolución y que con la integración de la TIC ha revolucionado también las nuevas exigencias que plantea la acción tutorial en los centros educativos.

  • ¿Qué modelo de acción tutorial esperamos conseguir para que no se convierta en un mero trámite administrativo que figure en los proyectos curriculares?
  • ¿Qué papel juegan los equipos directivos y los servicios de orientación a la hora de poner en marcha las distintas actuaciones recogidas en el plan de acción tutorial?
  • ¿Qué tipo de preparación complementaria ha de recibir el profesorado tanto en la formación inicial como en la de actualización y cuáles deben ser las competencias profesionales que ha de tener un buen tutor o tutora?
  • El tipo de actividades que se proponen al alumnado, ¿están contextualizadas, resultan atractivas, se ajustan a sus necesidades y les permiten resolver los conflictos y mejorar la convivencia?
  • ¿Qué papel deben desempeñar las instituciones externas al centro en su participación en las actividades de tutoría?
  • ¿Cómo facilitar una mejor comunicación entre familias y centro?
  • ¿En qué medida la acción tutorial puede compensar las carencias del sistema educativo?

Desde mi larga experiencia como tutor de EGB y de secundaria, así como de orientador educativo en mi última etapa, he podido comprobar la importancia que ha tenido  la función tutorial en el desarrollo integral de nuestros alumnos y alumnas, pero  a la vez es justo recordar que se trata de una tarea compleja y difícil, a la que no todo el profesorado se enfrenta de igual manera ya que requiere un compromiso especial con el alumnado y las familias. Durante más de 37 años he conocido buenos tutores y tutoras y las gran mayoría se caracterizaban por su capacidad de empatía, por su cercanía con el alumnado, pero sobre todo por el respeto y el afecto que les dedicaban. Ganarse la autoridad sin soberbia pero con firmeza, preocuparse por sus problemas o entender la frustración de muchos padres incapaces de entender lo que les pasa a sus hijos, requiere de buena dosis de paciencia, formación psicopedagógica, pero también de una actitud positiva.

No cabe duda de que nos enfrentamos a nuevos retos en una etapa de continuos cambios y tanto la educación como la función tutorial requieren un proceso de permanente adaptación a las nuevas exigencias que nos plantea la sociedad actual.

Hacer frente a la complejidad de estas tareas requiere disponer de herramientas que den respuesta a cada uno de los retos que plantea la acción tutorial. En este sentido me gustaría plantear algunas propuestas de mejora que deberían formar parte del Plan de orientación y acción tutorial tanto en la educación infantil y primaria como en la educación secundaria.

En primer lugar es necesario prestigiar la figura del tutor,  revisar sus funciones, su perfil y sus competencias para ser un buen tutor, muchas de las cuales deben adquirirse mediante formación inicial y permanente. Propongo el acompañamiento de otro tutor experto que le guie en sus trabajo durante su primer año de experiencia. Y cuando hablo de tutor lo equiparo a maestro o profesor.

Establecer un plan de evaluación del POAT en el que participen profesores, alumnado y familia con el fin de determinar las mejoras que se puedan realizar en cursos posteriores. Para facilitar su valoración se puede diseñar a través de un formulario online.

En segundo lugar, y siguiendo a  Lara (2008, p.153), la acción tutorial debe seguir cuatro líneas de intervención:  “Anticipadora y preventiva de los distintos tipos de problemas, y  detección temprana de las dificultades; compensadora de las desigualdades sociales; favorecedora de la inclusión personal y social; y favorecedora de la diversidad y del desarrollo individual de los alumnos”.

En tercer lugar, se hace necesario actualizar y priorizar el tipo de actuaciones a desarrollar en la sesión de tutoría con el alumnado. A menudo la oferta de actividades que podemos ver en manuales y en sitios web es tan extensa que nos obliga a realizar una buena selección.

Considero que algunas líneas de actuación a tener en cuenta en el desarrollo del plan de acción tutorial son  las siguientes:

  • La acogida e integración del alumnado, así como la cohesión del grupo.
  • El fomento de la participación e implicación del alumnado en la vida del centro.
  • La coordinación y seguimiento del proceso de evaluación.
  • La orientación e inclusión de todo el alumnado.
  • La educación en valores y la promoción de la convivencia y de la igualdad de género.
  • El entrenamiento en habilidades sociales e inteligencia emocional.
  • La orientación académica y profesional.

Está claro que algunas de estas líneas de actuación han de ser asumidas por todo el profesorado y han de constituir el eje transversal que debería estar presente en todos los aspectos de la orientación y de la acción tutorial, así como en el resto de materias.

Por último y dadas las características del momento actual en el que niños y adolescentes se encuentran  inmersos en el uso de los dispositivos móviles y de las redes sociales, tenemos que impulsar medidas que ayuden al alumnado a tener una interacción positiva y saludable con esta nueva forma de comunicación, pero también tenemos que ayudarles a que sean conscientes de los riesgos que ocasionan, a autocontrolarse y a resolver los conflictos de forma pacífica, pero sobre todo a prevenir la aparición de comportamiento de riesgo como el aislamiento, el maltrato, la exclusión social o el ciberacoso.

También debemos abordar de la misma manera la igualdad de género con acciones de sensibilización y formación en una igualdad efectiva que permita prevenir la aparición de comportamientos sexistas así como la violencia de género.

BIBLIOGRAFÍA Y DOCUMENTACIÓN:

 ALVAREZ, M. Y BISQUERRA, R. (2006) Manual de orientación y tutoría. Barcelona: Praxis.

MIRIAN REYES MORALES. La acción tutorial en Educación Primaria: una labor de equipo. 2015.

PRIETO GONZÁLEZ, JESÚS. Plan de Orientación y acción tutorial I. 2010

PRIETO GONZÁLEZ, JESÚS. Plan de Orientación y acción tutorial II. 2010

BLOG:  https://alumnosayudantes.wordpress.com/

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